Todos los dones de Montilla-Moriles. Fiesta y luz, campo y flor. Las tradiciones, el encanto del tiempo, la singularidad de los vinos. Un símbolo del viñedo cordobés, un sabor único y un nombre lleno de sentido.

Luz de las tierras altas

Bajo el sol del sur, las suaves colinas de Montilla y de Moriles son como las olas de un mar de viña. Las vides verdes, el cielo azul, la tierra blanca. Y los caminos, testigos de la historia. Su curso sinuoso lleva a los antiguos lagares que reciben el fruto del campo en la vendimia.

Nuestra pedro ximénez

Suave, fina, de gran frescura, la uva pedro ximénez habla del paisaje de Montilla-Moriles, del clima cálido y de los suelos de albariza. Rica en azúcares, es la esencia de unos vinos generosos de gran pureza y de los reconocidos y equilibrados vinos dulces de nuestra tierra.

Preparar la fiesta

Los aromas de fruta y mosto, el borboteo del vino en las tinajas, las largas andanas, las viejas soleras, las criaderas altas. El velo de flor en las botas de crianza. El aire, el tiempo, la vida. El festival que la naturaleza organiza y la experiencia dirige. El carácter y la gracia.

La bodega radiante

Todo eso ocurre en el corazón de Montilla, en uno de los más bellos edificios de elaboración y crianza de vinos. Líneas puras, paredes blancas, escala ordenada y detalles de amarillo albero. La bodega tradicional Hermanos Gracia, ejemplo radiante de arquitectura vinícola y de armonía sureña.

Un buen trabajo

La bodega es un icono de equilibrio y sensibilidad. También un espacio funcional que facilita las decisiones enológicas y una elaboración de calidad. Un entorno donde los procesos especializados se alían con el factor fundamental del tiempo.

La dicha del vino

Jóvenes de añada, finos y amontillados, olorosos, dulces de pedro ximénez: un catálogo de vinos marcado por una combinación única entre tradición y sentido innovador. Una colección de sabores puros y momentos felices. Los vinos de Bodegas Gracia, temperamento de Montilla-Moriles.

HISTORIA

Visión pionera, paso a paso

1952

Francisco Gracia Naranjo funda la bodega, que poco después denominará Bodegas Hermanos Gracia

1964

Adquisición de la bodega Baena Panadero y de su prestigiosa solera fina

1974

Rafael Córdoba se pone al frente de Bodegas Gracia

1975

La antigua solera de Baena se relanza al mercado con la marca Solera Fina María del Valle, que pronto se convierte en un emblema de elegancia

1983

Primera añada del blanco joven Viñaverde, pionero en su estilo en la DO Montilla-Moriles

1985

Bodegas Gracia se integra en el grupo de bodegas Pérez Barquero, propiedad de las familias Córdoba, Gracia y Ruz

a

Gracia resume la personalidad luminosa, abierta, profunda y pura de las tierras de Montilla-Moriles. Una forma de ser que lleva al mundo vinos sabrosos y frescos, que se aprecian y recuerdan.